En la Ilíada de Homero se relata (entre muchas otras) la aventura de un héroe griego que murió a manos de su esposa, a saber, Agamenón. Justo antes de su muerte, él llega de la guerra de Troya y su esposa, Clitemnestra, lo recibe amablemente con una alfombra púrpura en el suelo. Agamenón, indignado, le dice que no caminará sobre ella porque representa la sangre de los dioses y él es un simple mortal, y lo podrían castigar por su hibris; esto es, el orgullo y/o confianza exagerados en sí mismo, una pretensión inadecuada cuando se trata de los dioses. Estos mantienen con firmeza su autoridad como superiores, sosteniendo que los seres humanos deben estar conscientes de su posición como mortales ante ellos, que son inmortales. Volviendo a la historia, Agamenón, luego de entrar a la casa, se dirige a la bañera y allí, mientras toma un baño, es apuñalado varias veces con una especie de hacha. ¿Por qué cuento todo ésto? Porque hay un detalle en este asunto que me causa cierta incomodidad o irritación, como un tipo de malestar. ¿Esa alfombra púrpura de la que se habla en la historia no te recuerda algo muy actual, algo referente a las estrellas de cine? Pues a mí sí, y no lo soporto. La incomodidad que me causa todo ésto surge en la idea de que a los actores de cine, cantantes, y artistas de esa índole, siempre los reciben en los eventos con la famosa "alfombra roja" que tienen que cruzar (mientras se detienen para que los fotografíen e idolatren) para llegar al núcleo del evento en cuestión. ¿Crees que es pura casualidad eso de la alfombra roja? Pues no, se ha vuelto una tradición, una forma de veneración. ¿Cómo es que pueden entonces tratar a personas comunes como dignos de algo superior, o mejor dicho, como si ellos fueran superiores y/o tuvieran algún poder sobre los demás? Simplemente desempeñan su trabajo, lo que les gusta o lo que se les dio, no tienen ningún poder sobrenatural ni una autoridad contundente, pero claro, a diferencia de todo el resto del mundo, a los artistas los conocen hasta los niños de 6 años, de nombre y apellido y hasta sus canciones y/o películas. ¿Y qué? ¿Esto acaso los hace mejores o dignos de algo SUPERIOR, de esa veneración ciega que raya en el fanatismo? En absoluto. Son personas como tú y como yo, actúan, cantan, pero a fin de cuentas son personas, no son dioses, no son superhéroes, no son inmortales ni eternos (cabe destacar que estos últimos dos términos no significan lo mismo).
Así que, ¿qué tal si dejamos de tratarlos como dioses superiores, dignos de toda la atención y amor ciegos que les hemos dirigido? La sobrevaloración, en cualquier caso, es absurda.
Así que, ¿qué tal si dejamos de tratarlos como dioses superiores, dignos de toda la atención y amor ciegos que les hemos dirigido? La sobrevaloración, en cualquier caso, es absurda.
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