Muchas veces hemos escuchado la típica frase: "tranquilo, fue sólo un sueño", que de verdad nos hace pensar que lo que hayamos soñado no tiene importancia, que debemos relajarnos. Pero aún existe esa vocesita que nos dice "¿y si no hubiese sido sólo un sueño?" Muchas veces nos despertamos asustados, inquietos, llorosos, atónitos o contentos, todo por un sueño que la mayoría de las veces no sabemos su significado, es totalmente incoherente, sin un sentido real para nuestra mente conciente. Lo curioso es que a pesar de que es ilógico pasamos todo el día pensando en ese sueño tan raro (no todos, pero yo, particularmente, soy una de esas personas que piensan mucho en ellos) y dejamos que nos altere el estado de ánimo, una sucesión de imágenes aparentemente sin sentido comienza a apoderarse de nuestra tranquilidad, pasamos -erróneamente- a intentar establecer conexiones entre todo lo que nos pasa con lo que soñamos -quizás hasta podemos llegar a ocupar el papel de paranóicos-, decimos "con razón, yo lo sabía, ¡mi sueño me lo dijo! Le hubiese prestado más atención", y sin embargo, en ocasiones realmente no significan algo importante. ¿Pero cómo saberlo? Nosotros estamos allí, recibiendo esas imágenes que perfectamente tanto se pueden relacionar con la realidad como no, ¿entonces cómo saber, cómo diferenciar un sueño importante, uno que nos está intentando decir algo, de uno que no representa ningún tipo de advertencia? Nos metemos de cabeza en nuestros sueños, en nuestra vida, nos psicociamos intentando comprender, dejamos de hacer cosas sólo para evitar lo "pronosticado", pero la verdad es que creo que nunca podremos estar seguros de si fue sólo un sueño o fue algo a lo que debemos prestarle más atención. Lo bueno es que tenemos la capacidad de pensar, lo que nos hace darnos cuenta que no vale la pena atormentarnos por algo que se escapa de nuestro control.
No hay comentarios:
Publicar un comentario