jueves, 18 de febrero de 2010

Memorias

Probablemente tu gripe empeore, pero no importa... es lindo estar sentado en medio de la noche y sentir cómo el viento te abraza, cómo la brisa te susurra (aunque a veces sólo son palabras ininteligibles y otras veces sólo quiera asustarte). En una noche como ésta hace frío, y poco a poco esos susurros te hacen ir recordando cada historia, cada palabra, cada detalle de tu vida; puedes ir recordando las promesas, las risas, las lágrimas y los "nuevos comienzos". Piensas en el pasado, en tus ganas de huir, de cerrar los ojos... y te das cuenta que aunque los cierres y corras él seguirá allí. Tu pasado (con todas sus historias) no se irá, de hecho notas que en ocasiones se acerca a ti, y aunque no quieras recibirlo él te toca. ¡Pam! Escuchas el sonido de una puerta al otro lado de la calle... la imagen de otra escena pasa por tu mente... ese sonido te recordó una visita, un "no te avisé que vendría porque borré tu número y no lo recuerdo" ¡Auch! Eso dolió... Pensar que "borraron tu número y NO LO RECUERDAN" fue una estocada al corazón. Sobretodo si fuiste importante para esa persona y, además, si esa persona fue importante para ti. En esa ocasión el pasado te tocó de nuevo y fue inevitable no alejarte de él . Tampoco querías hacerlo. A veces el pasado te hace ver que no es tan malo como la mayoría cree. Clin-clin-clin, es una bicicleta... ¿Quién anda manejando bicicleta a esta hora? Piensas en todas las veces que te caíste frente a tu casa manejando una, en todas las veces que resbalaste con la misma arena y nunca aprendiste que ese no era un buen lugar para dar la vuelta hasta que te lastimaste bastante. Ahora piensas que ya ni siquiera manejas... ¿por qué? Es una de las cosas que más te gusta... ¿por qué de pequeños hacemos todo lo que nos gusta, lo que nos provoca, y ahora cuando somos más grandes no? ¿Acaso éramos demasiado caprichosos y nos consentían siempre? ¿O es que ahora que somos mayores creen que podemos hacerlo todo por nosotros mismos? La verdad es que no todo lo podemos hacer solos. De hecho, en todas las historias, los recuerdos, las memorias que tenemos, podemos indagar y explorar cuanto queramos, y siempre será lo mismo, siempre recordaremos cosas en las que necesitábamos ayuda, siempre veremos escenas en las que no podíamos hacer todo solos. Todavía es así y siempre seguirá siendo así. Siempre necesitaremos de alguien. Y es curioso... es curioso que nos sintamos tan solos en ciertos momentos cuando, realmente, tenemos un montón de personas queriendo hablarnos, queriendo escucharnos y ayudarnos. Es curioso sentirnos solos cuando todos (absolutamente todos) siempre necesitaremos a alguien, lo que nos hace abrir un ciclo de comunicaciones recíprocas (por lo que -una vez más- no deberíamos sentirnos "solos"). Y es más místico aún que en estos momentos estés sentado en medio de la oscuridad y queriendo estar así, sin que nadie te moleste, sin que nadie te dirija ni siquiera una palabra. El Universo te habla, internamente te preguntas si todo lo que ha pasado en tu vida ha sido realmente necesario, si ha estado bien, a dónde te llevarán todas las acciones pasadas, si has dado lo mejor de ti en las relaciones interpersonales con los demás, si está bien estar sentado en tu terraza casi a las 11 pm, y el Universo, en una unión de identidad externa contigo, te dice lo que quieres escuchar. Te responde, pero tú no puedes oírlo, no estás seguro de lo que está diciéndote. Tu ojo derecho empieza a aguarse, debe ser por la luz de la pantalla... ya tienes la nariz tapada y las extremidades muy frías, dejas ésto hasta aquí. Quizás el Universo te responda de una mejor manera luego...

"Hey, amigo, me gusta que envíes al viento a abrazarme. Si no puedes hablarme, al menos haz eso..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario